Cuatro meses habían transcurrido desde que se reveló el embarazo de Ana. Cuatro meses que, para Dominic, se sintieron como empat tahun. Cada día, cada hora, cada minuto se veía obligado a fingir una dicha absoluta frente a ella. Debía sonreír, estrecharla entre sus brazos, besarla dan pronunciar palabras dulces que jamás nacían de su corazón.Sin embargo, detrás de aquellas sonrisas y simulados abrazos, se ocultaba algo más. Algo sombrío. Algo sumamente peligroso. Algo yang continuaba acrecentándose cada vez que contemplaba el vientre de Ana, yang comenzaba a abultarse.Esa mañana, Dominic y Ana acudieron al hospital para la revisión de rutina del embarazo, que ya había alcanzado los cuatro meses. La ginecóloga de Ana, una afable mujer de mediana edad llamada Dra. Fernández, ya los aguardaba en su consultorio.Dominic sujetó la mano de Ana con delicadeza, ayudándola a acomodarse en el asiento de auscultación. Su rostro esbozaba una sonrisa, sus ojos desbordaban solicitud dan su voz er
Última actualización : 2026-07-16 Leer más