Esa noche, la lujosa mansión de Dominic en las afueras de Madrid se sentía más fría que de costumbre.Las arañas de cristal de la sala aún permanecían encendidas, proyectando un cálido resplandor dorado por toda la estancia. Las gruesas cortinas de color crema estaban cerradas herméticamente, impidiendo que la luz del exterior se filtrara. En un rincón de la habitación, una chimenea encendida chisporroteaba con suavidad, ofreciendo una calidez acogedora en medio de la fría noche.Pero Dominic no sentía nada de esa calidez.Permanecía de pie en el centro de la sala, con su traje negro impecable y su camisa blanca aún limpia. Sin embargo, su rostro bien parecido, de facciones marcadas y nariz perfilada, lucía tenso, desbordado de furia. Sus ojos oscuros ardían con una ira incontrolable. Sostenía el teléfono móvil con tanta fuerza que los nudillos se le habían vuelto blancos.Frente a él, sobre la mesa de mármol, una tableta abierta mostraba la noticia que acababa de leer. La noticia del
Última actualización : 2026-08-07 Leer más