El automóvil negro avanzaba a paso lento por las calles de Madrid, que comenzaban a despejarse. La tarde cedía su lugar al crepúsculo; el cielo mutaba de un azul tenue a un matiz anaranjado y rojizo, pincelando un paisaje deslumbrante en el horizonte. Las luminarias de la vía pública comenzaban a encenderse una a una, proyectando una tenue claridad sobre el asfalto desierto.Sin embargo, en el interior del vehículo, la atmósfera distaba mucho de la serenidad del exterior. La tensión se respiraba en el aire, presagiando la inminente llegada de una tempestad.Dominic permanecía en el asiento posterior, contemplando el cristal con la mirada perdida. Su mente era un caos agitado; su corazón, un mar de zozobra. Javier continuaba observándolo a través del espejo retrovisor, con una expresión de viva inquietud.—Señor —lo llamó Javier una vez más, midiendo sus palabras en un nuevo intento—. Le ruego que lo medite. Temo que, más adelante, se arrepienta de haberle dado la espalda a su propia h
Última atualização : 2026-07-24 Ler mais