Después de que Agustín se fue, me senté en la sala de juntas del último piso del edificio corporativo. Le retiré por completo todo el respaldo secreto que mi padre le había dado.Su pesadilla apenas estaba empezando. En menos de quince días, la empresa de Agustín se desplomó por completo.Todos los socios retiraron su inversión y la cadena de financiamiento se vino abajo.Aquel supuesto nuevo magnate que antes despertaba la envidia de todos cayó de la noche a la mañana bajo el peso de una deuda aplastante y terminó en bancarrota.Y justo cuando atravesaba su momento más miserable y desesperado, una verdad demoledora le cayó encima como un rayo.Terminó descubriendo que Elizabeth jamás había tenido ninguna enfermedad rara.Ella había calculado a la perfección que Agustín, por el cariño que aún le tenía a Rafael, haría cualquier cosa que ella le pidiera y le permitiría todo sin ponerle freno.Pero lo más cruel de todo era que el hijo que llevaba en el vientre ni siquiera era de Rafael.E
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