Vera Morrison está sentada en el borde de la camilla de exploración, vistiendo una bata blanca de seda sobre su ropa de calle. Aunque mantiene la espalda recta y la barbilla en alto, sus manos, entrelazadas con fuerza sobre el regazo, delatan el miedo aterrador que siente al saberse expuesta por completo. A su lado, Jonatan no se separa un solo segundo. De pie, con la chaqueta del traje descansando en el respaldo de un sillón, mantiene su mano unida a la de su esposa, acariciándole los nudillos con un ritmo pausado, tratando de transmitirle una calma que ni él mismo siente.—Tranquilízate, mi amor —le susurra Jonatan inclinándose para besarle la sien—. Sea cual sea el resultado, ya somos inmensamente felices. Pero papá no suele equivocarse con estas cosas.Vera deja escapar un suspiro entrecortado, dejando que su mirada se cruce con la de él.—Jonatan... sabes perfectamente que realicé todos los estudios que mi propio médico me recomendó. Absolutamente todos. Lo dicen las carpetas en
Última actualización : 2026-08-28 Leer más