Austin se quedó inmóvil junto a la camilla, con los ojos fijos en Seara, que parecía tan pequeña bajo la gruesa manta.En la muñeca de la chica, el brazalete esmeralda que había dejado su madre aún brillaba, emitiendo un tenue resplandor verde que, aunque atenuado, seguía sintiéndose vivo.—¿Estará bien, Winona? —preguntó Austin.—Seara es una mujer fuerte. Saldrá de esta. Solo tienes que ser paciente, Alpha.Winona se movía con destreza. Sus dedos presionaron los puntos de pulso en el cuello de Seara, luego se desplazaron hacia la zona donde antes habían ardido las líneas negras de la Marca de Ash Fang.Conteniendo la respiración, Winona comenzó a realinear el flujo de energía que previamente había “cortado” con fuerza para proteger el cuerpo de Seara de la reacción del ritual.—¿Entonces? —la voz de Austin sonó ronca, conteniendo una tormenta de emociones a punto de estallar.—Estable, Alpha —respondió Winona sin girarse—. He restaurado sus canales de energía. Ahora solo debemos esp
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