Su actitud decisiva y responsable le dio una gran confianza.Durante estos cinco años, ella lo siguió de buena gana.Lo amó, lo protegió, lo admiró, lo veneró, lo consideró su cielo.Pero ahora, cuando la verdad salió a la luz, Victoria por fin lo entendió.Lo que ella creía que era responsabilidad, solo fue un acto de despecho.Él no la quería. Solo la usó como un instrumento para descargar su frustración.Con voz ronca, Victoria preguntó:—¿Quieres decir que él te quería a ti, y porque te casaste con otro, se casó conmigo?Aunque en su corazón ya tenía la respuesta, necesitaba confirmarlo una vez más.Una sonrisa jugueteaba en los labios de Lara. Su tono era arrogante, con un dejo de posesividad.—¡Claro que sí! Desde pequeños, siempre me ha querido.—El día que Hugo y yo firmamos el matrimonio, él, con los ojos enrojecidos, amenazó a Hugo que me tratara bien, o le rompería las piernas.Lara dejó escapar un suspiro leve.—Qué pena. —Aunque no tenemos lazos de sangre, somos primos d
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