LOGIN¿Cómo demonios tenían capacidad para invitar a gente así?Daniel sintió una punzada de duda en el pecho.Luego, sus ojos se posaron en la esquina superior derecha del mural, donde había un panel con forma de corazón.Dentro, había fotos de Estrella desde su nacimiento hasta sus cien días.Las imágenes reflejaban la inocencia y ternura de la niña, y aunque sintió una oleada de cariño involuntario, también experimentó un dolor punzante en lo más profundo.Fue el banquete de los cien días de su propia hija, y él, como padre, ni siquiera tenía derecho a entrar.Daniel sintió que era absurdo y amargo a la vez.Pero al mirar la puerta abierta, no tuvo el valor de cruzarla.Lara estaba a punto de quejarse cuando notó la mirada perdida y melancólica de Daniel.En esos ojos había un anhelo y una tristeza infinitos hacia Victoria y Estrella.El corazón de Lara sintió un dolor insoportable.Ya había perdido a Hugo para siempre, y no iba a permitir que Daniel también le robara el corazón Victoria.
—Mis padres son personas educadas y no quieren rebajarse a tu nivel, pero eso no significa que puedas pasarte de la raya.—Hoy es el banquete de la hija de Victoria. —Será mejor que desaparezcas de mi vista ahora mismo.—Si no, no esperes que siga siendo benevolente.Lara temblaba de rabia ante la actitud despiadada de Hugo.Se mordió el labio con fuerza:—Hugo, solo piensas en el banquete de su hija, ¿y ni siquiera te acuerdas de que hoy también es el centésimo día de Carlos?—Fuimos esposos durante cinco años. —Tus padres antes decían que me trataban como a una hija, ¿y mira cómo se portan ahora?—Desde que me divorcié de ti, no han dicho ni una palabra, no...—¡Basta ya!Hugo la interrumpió bruscamente, cortando su histeria.Dio un paso al frente, protegiendo a Victoria y a Pamela, mientras irradiaba un frío glacial:—Lara Silva, ¡será mejor que sepas cuál es tu lugar!—Ya estamos divorciados, no tienes ninguna relación con mis padres.—Si hoy vuelves a causar problemas aquí, ¡har
Lara llevaba mucho tiempo esperando la oportunidad de humillarlos.No entendía por qué esas dos personas, que antes decían tratarla como a una hija y le daban todo lo que pedía, ahora se habían vuelto tan despiadados.Antes adoraban a Carlos, pero en cuanto supieron que no era de sangre, cambiaron de actitud de inmediato.Antes siempre se tomaban el tiempo para dialogar con ella.Cada vez que Hugo y ella se peleaban, ellos siempre decían que Hugo era el culpable.Pero esta vez no habían intervenido en absoluto, incluso habían bloqueado su número y se negaban a hablar con ella.Y ahora, encima, venían todos juntos al banquete de la hija de Victoria.¿Cómo podían ser tan crueles con ella y con Carlos?Aunque Carlos no fuera su nieto biológico, lo habían querido durante un tiempo, ¿no?Al venir al banquete de la hija de Victoria, ¿acaso no pensaron que hoy también era el centésimo día de Carlos?¿Le habían preparado un regalo a Carlos?Antes no eran así.No importaba lo mal que ella los t
—¡¿Han venido todos al banquete de la hija de Victoria?!—¿Qué pasa? ¿Me echaron de la familia Suárez y ahora planean casar a Victoria con su hijo de inmediato?Lara se plantó directamente frente a Rubén y Pamela.Sin siquiera saludar, los interrogó con agresividad, con una voz estridente y cortante.Pamela se giró y estaba sorprendida.En cuanto vio a Lara, su expresión se ensombreció al instante.—Lara, ¿qué disparates estás diciendo?—Vinimos invitados por una vieja amiga al banquete de la hija de Victoria. —No empieces a inventar rumores.Pamela se esforzaba por contener las emociones, pero la mirada que le dirigía a Lara seguía siendo gélida.Cada vez que recordaba que aquella nuera a la que durante cinco años habían respetado, mimado y dado todo lo que pedía, había sido capaz de cometer algo tan atrevido, sentía una furia incontenible.¡Había tenido un hijo ilegítimo con otro hombre mientras estaba casada!Pamela sintió que el corazón le daba un vuelco, una opresión que la ahoga
Después de todo, el Grupo Fernández era, sin discusión, la empresa líder del sector inmobiliario en toda Ciudad Haye.Faustino y Daniel solo habían sido socios comerciales antes.Pero ahora, gracias al reconocimiento de Lara, la relación se había estrechado, y la actitud de Faustino se volvió aún más solícita.Lara permanecía en la entrada, con una sonrisa noble y elegante en el rostro, modales impecables, derrochando porte de dama distinguida.Los invitados que entraban y salían no dejaban de elogiarla, llamándola "la perla perdida de los Fuerte".Por dentro, ella se sentía eufórica. La rabia por haber sido empapada se le había disipado en gran parte.Además, Elisa había cumplido su palabra y traído periodistas. Decenas de cámaras la enfocaban sin cesar.Frente a los micrófonos, Lara habló con soltura de cómo se sentía tras haber reencontrado a su padre biológico, y agradeció con elegancia a su familia adoptiva por haberla cuidado.Sus palabras eran sinceras, su voz se quebraba de v
Aunque Daniel también estaba furioso, al fin y al cabo, era el cabeza de los Fernández y no había perdido por completo la cordura.Este asunto tenía que ver con el descendiente y el futuro de la familia, debía asegurarse una y otra vez.Si se equivocaba, ya no habría nada oportunidad.Recordaba que cuando Hugo confirmó que Carlos no era su hijo biológico, se hizo la prueba tres veces antes de estar seguro.Él también no podía ser tan precipitado.Además, aunque siempre había sospechado de la relación entre Victoria y Hugo, en el fondo sentía que aquella mujer que antes era tan sensata no sería capaz de algo tan cruel.Pero Elisa saltó al instante, señalándolo con el dedo y vociferando:—¡A estas alturas todavía la defiendes!—¿Has visto lo cruel que se ha vuelto?—Metió a mamá en la cárcel, ¡es una malvada sin escrúpulos!—¡Te lo digo yo, Daniel! La muestra de tu hija y la tuya las tomé yo misma.—El resultado del examen de paternidad está clarísimo: ¡esa bastarda no es tuya!—¿Hasta c







