La mansión de los Montiel se alzaba imponente en el exclusivo sector de Arroyo Hondo, rodeada de jardines perfectamente cuidados y altas verjas de hierro forjado. El auto negro se detuvo frente a la entrada principal con un suave ronroneo. Valeria bajó sin esperar a que nadie le abriera la puerta, todavía con el vestido de novia puesto, ahora arrugado, manchado de lágrimas y con olor a perfume mezclado con sudor.Mateo bajó detrás de ella en silencio. Su presencia era imposible de ignorar: alto, fuerte, con esa camisa negra desabotonada y las botas polvorientas que contrastaban brutalmente con el lujo impecable de la mansión.Sofía, la empleada de confianza de la familia desde hacía más de quince años, los recibió en la entrada con una sonrisa nerviosa y compasiva.—Bienvenidos… señor y señora de la Vega. La suite principal está lista, tal como ordenó el señor Montiel. He preparado todo lo necesario.Valeria sintió un nudo apretado en el estómago.—¿La misma habitación? —preguntó con
Última actualización : 2026-04-11 Leer más