EduardoSentía la presencia de Vivian como una mirada constante, aunque invisible, incluso cuando ella estaba en otra habitación. Durante todo el evento, su búsqueda fue incesante: un faro en medio de la tormenta de sonrisas falsas y conversaciones vacías. Buscaba sus ojos con la urgencia de un hombre que se ahoga buscando tierra firme, pero Vivian, con la precisión cruel de quien conocía todos sus movimientos, evitaba su mirada de manera metódica, calculada.Cada vez que él intentaba acercarse, ella se giraba para hablar con alguien, desaparecía detrás de una columna o subía las escaleras hacia el entrepiso. Era una danza de evasión coreografiada con la maestría de quien había practicado esos pasos durante años. Eduardo sentía el rechazo como una serie de pequeños cortes: no lo bastante profundos para matarlo, pero sí suficientes para desangrar lentamente su esperanza.Elisa, percibiendo su vulnerabilidad, se había pegado a él como una segunda piel, una pulga insistente que no lograb
Last Updated : 2026-05-17 Read more