Punto de vista de Hannah “¡Guhhh… uhhhh!”, grité mientras me atraía hacia él. Su enorme glande me penetró, y su miembro estiró mis paredes mientras me veía obligada a recibirlo. Cerré los ojos con fuerza y me mordí el labio con tanta fuerza que me olvidé de respirar. “Hannah”, susurró mi nombre en mi oído, besándome la mejilla mientras luchaba por acomodarme. “Te amo, nena. Papá te ama mucho”. Hice sonidos que no sabía que era capaz de hacer, y fue como si entrara en un estado de conciencia alternativo donde me sentía casi fuera de mi cuerpo, mientras al mismo tiempo experimentaba los placeres físicos más intensos que jamás me habían recorrido. “Buena chica, lo estás haciendo muy bien”, dijo, mientras lentamente me alimentaba más y más de su interminable suministro de pene. “¡Oh, guau! ¡Oh, joder!”, exclamé, de repente despertando por una poderosa sensación. Nunca me había sentido tan llena, y él tocó puntos que desencadenaron sensaciones que no sabía que era capaz de experimentar
Zuletzt aktualisiert : 2026-05-11 Mehr lesen