Abril agitó la mano una y otra vez, impaciente.—¿Ya oyeron? Ignacio ya está mucho mejor. Si no tienen nada más que hacer, váyanse.Su actitud era bastante grosera, como si sintiera una fuerte hostilidad hacia los tres. Mejor dicho, hacia Paula.En cambio, Noemí, al escuchar aquello, soltó un suspiro de alivio y pareció alegrarse. Ni siquiera se atrevía a mirarme de frente; cada vez que nuestros ojos se cruzaban, estaban llenos de miedo.Pero habían venido desde la escuela, y el trayecto no era precisamente corto. Dejarlos irse así tampoco me parecía correcto, así que los invité a pasar y sentarse un rato.En cuanto lo dije, la cara de Noemí se vino abajo.Después de sentarse, Paula sacó de su mochila unas hojas fotocopiadas y se preparó para entregármelas.—Como no fuiste a clases, me preocupó que te atrasaras. Son los apuntes de hoy. Los ordené un poco para que...Abril soltó un resoplido por la nariz, muy orgullosa:—No hace falta. Yo me encargaré de sus clases. No se va a atrasa
더 보기