Si me quedaba ahí, seguramente seguirían interrogándome.Ya no sabía cómo lidiar con ellas, así que carraspeé y me puse de pie.—Sigan comiendo. Tengo que ir a resolver algo.Las dos se pusieron tensas de inmediato.Abril me sujetó de la manga por instinto.—¿Adónde vas? No pensarás meterte en otra pelea, ¿verdad?Al parecer, mi reputación sí era bastante mala.En cuanto me oyeron decir que iba a salir, lo primero que imaginaron fue que pensaba pelear.Aunque, en cierto modo, tampoco estaban equivocadas.—Tranquilas. Sé hasta dónde llegar. No haré nada demasiado grave —dije en voz baja.Sin embargo, aquellas palabras no resultaron muy convincentes.Abril y Andrea estaban sumamente preocupadas.Querían detenerme, pero también sabían que, cuando me encontraba en ese estado, muy pocas personas podían impedírmelo de verdad.Al verme salir de la cafetería, ni siquiera se quedaron a terminar de comer. Poco después, ambas corrieron detrás de mí.***Mientras yo me dirigía al salón del grupo o
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