—Elena, despierta... —susurró Diego. Su voz ronca resonó justo en el oído de Elena, perturbando el sueño profundo que apenas comenzaba a acogerla.Elena murmuró algo incomprensible, acurrucando su cuerpo desnudo contra el cálido y amplio pecho de Diego.—¿Quién viene de visita a estas horas, Diego? Deja que alguien de la casa abra...—Nadie en esta casa se atrevería a tocar el timbre insistentemente a las cuatro de la mañana, Elena —respondió Diego. En lugar de levantarse para revisar la puerta, sus brazos rodearon la cintura de Elena con más fuerza, atrayendo el cuerpo de su esposa hasta que no quedó el menor espacio entre ellos.—¿Entonces por qué no bajas? —preguntó Elena mientras abría sus pesados párpados. Miró hacia arriba y se encontró con la mirada de Diego, que ya no lucía fría, sino encendida de nuevo por una pasión provocada.—Al diablo con quienquiera que esté en la puerta —murmuró Diego con voz grave. Sus labios se pegaron directamente al cuello de Elena, absorbiendo su s
Última atualização : 2026-08-12 Ler mais