—Tu presión arterial es completamente normal, Elara. Pero tu pulso sigue un poco acelerado.—Porque llevas desde esta mañana atándome a esta silla con el tensiómetro, Clara —gruñí, arrancándome bruscamente la banda de velcro del brazo—. El embarazo no es una enfermedad. Solo llevo un bebé dentro, no soy un jarrón de porcelana.—Son órdenes estrictas del Alfa —respondió Clara, guardando el aparato en su maletín. Lucía esa sonrisa suya, tan irritante como dulce—. Dijo que, si la Luna no se come sus verduras tres veces al día y no se toma la tensión, me tirará por esa tubería de drenaje. El hombre está fuera de sí, no voy a discutir contigo.Iba a abrir la boca para responder cuando la puerta de la clínica se abrió de golpe. Marcus entró jadeando. Tenía el rostro tenso, aunque no había llevado la mano a su arma.—Luna, lamento la interrupción. Hay una crisis en la puerta principal.—¿Qué viejo alfa ha venido a quejarse ahora por el impuesto del trigo? —pregunté, apartando a un lado el ta
Last Updated : 2026-05-27 Read more