Perspectiva: CalebEl silencio en la finca de Westchester tenía un peso físico. Era un silencio denso, tóxico, que se colaba por debajo de las puertas y se instalaba en mis pulmones, asfixiándome lentamente.Llevaba setenta y dos horas sin dormir.Estaba de pie en el centro de mi despacho, el mismo lugar donde habíamos firmado nuestro pacto de sangre, el mismo escritorio de caoba maciza sobre el cual la había hecho mía con la promesa de que seríamos intocables. Ahora, la habitación parecía un sepulcro.El vaso de cristal estalló contra la pared de piedra de la chimenea. El líquido ámbar, un Macallan de cincuenta años, manchó la roca y goteó hacia las cenizas frías.No sentí alivio. La furia destructiva que me había mantenido vivo en las calles de Moscú, la ira fría que había usado para derrocar a Volkov y a Costa, era inútil contra este enemigo. El enemigo no era un hombre; era el abismo que ella había dejado en mi pecho al cruzar la puerta.—Te di la libertad... —gruñí para mí mismo,
Última atualização : 2026-07-04 Ler mais