El descenso por la inmensa escalera principal hacia la biblioteca se sintió como una marcha fúnebre. Los pies descalzos de Alexandra no hacían ruido sobre la caoba pulida y las gruesas alfombras, como si su cuerpo ya se hubiera transformado en el fantasma que estaba destinada a ser. La mansión Pierce, despojada de su personal, de sus guardias y de cualquier rastro de vida exterior, era un mausoleo gigantesco de mármol, oro y sombras, aguardando en un silencio expectante el sacrificio final.No encendió las luces del pasillo. Conocía el camino de memoria, guiada por la penumbra y por el peso aplastante de su propia decisión.Al entrar en la biblioteca, el olor a cuero viejo, papel y cera de abejas la envolvió, recordándole todas las veces que Caleb la había acorralado entre esas mismas estanterías, doblegando su voluntad con caricias ásperas y amenazas envueltas en seducció
Última atualização : 2026-07-21 Ler mais