—Alejandro, ¿qué soy yo para ti?Mi pregunta lo dejo sin palabras y, en su mirada se vio que estaba irritado. De pronto, levantó el pie y me dio una fuerte patada en la pantorrilla, la cual provocó que cayera dentro del almacén y, antes de que pudiera levantarme, la puerta se cerró de golpe.—Quédate aquí tranquila y, cuando se calme todo este escándalo, te dejaré salir.Desde todos lados, la oscuridad avanzó como una marea densa y sofocante, tragándome por completo en un instante. Respirar se fue volviendo extremadamente difícil, hasta que cada inhalación se sentía como si me estuvieran arrancando las últimas fuerzas del cuerpo.—Sáquenme… por favor… sáquenme de aquí…Encogida en una esquina, mis uñas rasgaban el suelo sin darme cuenta y, la sensación de asfixia se hizo cada vez más fuerte, sentía que me debilitaba y perdía el oxígeno cada vez más.[¡BAM!]Un estruendo sacudió la puerta desde afuera, e inmediatamente, se escuchó el sonido del candado siendo forzado. En la entra
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