Los días pasaron en una tensión silenciosa.Lucian apenas me hablaba, y yo le devolvía el favor.Nuestras interacciones se volvieron mecánicas, cortas y eficientes. Yo le llevaba el café, él lo tomaba sin decir una palabra. Si necesitaba algo, lo pedía, y yo respondía con un simple:—Sí, señor.—Enseguida.No hacía ningún comentario al respecto. Si acaso, parecía preferirlo así.Debería haber hecho las cosas más fáciles.Pero no fue así.Había una pesadez en el silencio entre nosotros, como si algo no dicho flotara en el aire, esperando. Intenté ignorarlo, concentrarme en mi trabajo, pero era más consciente de él que nunca. Su presencia se quedaba en cada habitación que pisaba, la forma silenciosa en que me observaba cuando creía que no lo notaba.Una noche, mientras doblaba sábanas en el pasillo, escuché abrirse la puerta del despacho. Me tensé de inmediato, esperando que pasara de largo, pero se detuvo.No levanté la mirada.—Mara.Su voz era firme, indescifrable.Apreté la tela ent
Last Updated : 2026-04-29 Read more