—Señor Matteo —saludó Aaron al encontrarse frente a Matteo, extendiéndole la mano—. Es un gusto volver a verlo.Matteo le devolvió el apretón de manos con firmeza.—El gusto es mío, señor Aaron.Sin embargo, aunque ambos hombres aparentaban ser amables y diplomáticamente corteses, entre ellos persistía una chispa de rivalidad imposible de ignorar. Mientras tanto, Rose, de pie entre los dos hombres, se veía incómoda y confundida. Permaneció en silencio, sin pronunciar una sola palabra.—Vamos a mi oficina —los invitó Aaron.Los dos hombres —Aaron y Matteo— caminaron uno al lado del otro, mientras Rose los seguía detrás. Aaron les hizo un breve recorrido antes de subir al piso superior. Matteo asentía con entusiasmo, aunque en realidad sus pensamientos estaban puestos en la mujer que caminaba detrás de él.Rose se parecía muchísimo a Romilda; si Matteo no había sido capaz de distinguirlas, era comprensible. Estúpidamente, Matteo no había notado que el cuerpo de Rose no tenía tatuajes. E
Última atualização : 2026-07-12 Ler mais