La realidad cayó sobre ellos como un balde de agua helada, destruyendo la ilusión en un milisegundo. Kateryn, al ver quién llamaba, sintió un vuelco de pánico en el estómago e intentó incorporarse de nuevo para salir de la cama. Sin embargo, Sebastián no respondió al llamado; ignoró olímpicamente el aparato, usó su peso para regresarla contra el colchón y se posicionó firmemente sobre ella, bloqueándole cualquier intento de huida. —Sebastián, basta... Debemos irnos —insistió ella, apoyando las manos en sus hombros para empujarlo. Él la ignoró por completo, cegado por el deseo de no dejar ir el momento. Comenzó a descender por su cuerpo, dejando un rastro de besos ardientes en su cintura y alrededor de su ombligo. —Sebastián, para... —jadeó Kateryn, arqueando la espalda mientras sentía que la cordura se le escapaba de las manos. Él seguía sin escucharla, sordo a cualquier cosa que no fuera el calor de su piel. Bajó más allá de su abdomen con besos suaves y devoradores. Con ma
Última atualização : 2026-07-15 Ler mais