El estridente golpeteo de los nudillos de Elena contra la madera de la puerta rompió el trance. Kateryn, con el corazón galopando a mil por hora, comenzó a limpiar el desastre sobre la superficie del escritorio a toda prisa, acomodándose la blusa de seda y alisando la falda con dedos trémulos. Sebastián, recuperando su postura imponente en un pestañeo, caminó con total parsimonia hacia su silla ejecutiva, se sentó y clavó sus ojos negros en ella. —Abra la puerta, señorita Thorne —ordenó con una monotonía gélida y autoritaria, como si la brutal entrega de hace unos instantes jamás hubiese ocurrido. Kateryn tragó grueso, forzando a sus piernas a sostenerla mientras avanzaba hacia la entrada. «Perdónalo, Kat… Solo está actuando así porque está herido. Después de todo, este era el maldito resultado que querías para que entre en razón y siga con los planes de su boda, así que siéntete satisfecha», se dijo a sí misma en un grito mudo de resignación, quitando el pasador de seguridad de
Última atualização : 2026-09-02 Ler mais