—¿Lo llamaste? —preguntó él mientras bajaban del coche.—Por supuesto que no. ¿Por qué iba a hacerlo? No tengo idea de por qué está aquí —respondió ella.Caminaron en dirección a Lucien, que los observaba o, al menos, la observaba a ella con una mirada intensa, entornada y sin parpadear.—Lucien —saludó Jason con una inclinación de cabeza.Él le devolvió el gesto, pero sus ojos permanecieron fijos en ella.—¿Qué haces aquí? —preguntó Elizabeth, sintiendo que la respiración se le atascaba en la garganta al verlo.—Quería verte, Elizabeth, porque te he extrañado muchísimo.Ella no pudo responder. Sus palabras la envolvieron como olas rompiendo contra la orilla.Jason observó su rostro. Era bastante evidente que seguía completamente prendada de su hermano. Lo miraba como si fuera lo último que quería perder en el mundo y, aun así, había una tensión sexual entre ellos, como si no pudieran mantener las manos alejadas el uno del otro.Se sentía como un idiota allí, viéndolos devorarse con l
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