Narrado por GianlucaDespués del sexo —loco, salvaje, intenso y apasionado—, nos acostamos en el sofá del despacho, nuestros cuerpos aún pegados, la piel húmeda de sudor. El agotamiento nos venció, y dormimos allí mismo, abrazados, como si el resto del mundo no existiera.La madrugada aún era oscura cuando sentí un beso suave en mi rostro. Abrí los ojos. Lyandra estaba inclinada sobre mí, los cabellos castaños cayendo como una cortina alrededor de nuestro rostro.— Al parecer, ya no existe cuarto en esta mansión —dijo ella, sonriendo—, porque solo hacemos sexo aquí.Reí, bajo, atrayéndola más cerca.— Es porque siempre me provocas justamente aquí. En este maldito despacho.Ella rio también, pero sus ojos cambiaron —se volvieron serios, contemplativos.— Ahora que ya me "castigaste" —bromeó, desviando la mirada—, y me dejaste el trasero rojo... ¿quieres al menos oír lo que tu abuelo me dijo?Suspiré pesadamente. La mención del viejo aún me irritaba, pero necesitaba saber.— Claro que s
Última atualização : 2026-09-23 Ler mais