Isabella se sonrojó: "Ahora no, ya que estás listo para el trabajo, pero cuando regreses.""Está bien cariño, tu deseo es mi orden", respondió Angelo y le besó los labios una vez más. "Volveré muy temprano, ¿vale? Tengamos una pequeña fiesta solo nosotros dos. ¿Qué dices?""Me encantaría", respondió Isabella. "Puedo hornear un pequeño pastel para la fiesta que acompañe el vino.""Solo haz lo que te haga feliz", dijo Angelo. "Pero recuerda, no quiero que te estreses innecesariamente, ¿vale?"Isabella asintió y abrazó a Angelo antes de dejarlo ir. Mientras lo veía alejarse en coche, se sintió tan feliz que casi explotó de emoción."No fue tan difícil ahora Isabella, ¿verdad?" se preguntó a sí misma.Se apresuró a volver a su habitación para prepararse. No podía esperar a que él regresara. Quería hacerlo especial como ella había prometido. Hornear el pastel no le tomaría mucho tiempo, pero quería hacerlo ahora para que cuando Angelo regresara, todo estuviera listo. Rápidamente se preparó
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