Me acerqué con aire de quien no quiere nada, enredándome con él, abrazándolo por detrás y besándole la cara.—Ay, amor, ¡te estaba buscando! —dije, con la voz más melosa que pude. —¿Quién es ella?—¡Meggie, vete de aquí! —Marcos intentó apartarme, pero yo me aferré con más fuerza.—¿Quién es ella? —preguntó la chica, con cara de desprecio.—¡Yo soy su mujer! —respondí, con una sonrisa de oreja a oreja—. ¿Y tú, querida, qué eres?La chica hizo una mueca de asco y se marchó.—¡Bah, nadie! —y se fue.—¡Porra, Meggie! —se quejó Marcos, irritado—. ¡Me arruinaste el polvo!—¡Jajaja, lo peor es que se lo creyó! —me eché a reír, sujetándome el estómago.—Me las vas a pagar, Meggiezinha —dijo él, pero ya también se estaba riendo.—¡Estaré esperando! —respondí, provocadora—. Pero antes, ¡vamos a darnos un chapuzón!Lo tomé de la mano y corrimos hacia el mar, saltando entre las olas junto con otras personas. El agua estaba deliciosa, tibia y salada, y yo me sentía en las nubes. De repente, mi ca
Huling Na-update : 2026-09-30 Magbasa pa