AMELIALa pesadez de la anestesia se me fue quitando de golpe en cuanto sentí el dolor en el bajo vientre. Abrí los ojos despacio, parpadeando ante la luz del cuarto. La boca la sentía pastosa, seca como una lija, pero lo único que me importaba en ese momento era mi hijo.Aarón y Olivia entraron al cuarto a pasos rápidos. Al verme despierta, a Aarón se le iluminó el rostro y corrió a mi lado, sentándose a la orilla del colchón. Me tomó de las manos con una ternura que me llegó al alma, dándome mimos con los dedos para calmar mi temblor.—Aarón... —articulé en un hilo de voz, con el corazón martilleándome a toda prisa—. El bebe... ¿dónde está mi hijo? Dime la verdad, por favor.Aarón se inclinó sobre mí, pega
Última atualização : 2026-07-20 Ler mais