Siete perlas, una traiciónPunto de vista: Leocadia Serrat (primera persona) «Protegiste un secreto mejor de lo que protegiste a tus hijas», dije; las palabras escaparon de mis labios antes de que pudiera suavizarlas, antes de recordar que la mujer que permanecía en las sombras de la capilla abandonada era la misma cuya caligrafía me había guiado en cada decisión peligrosa desde la noche en que la primera perla ardió contra mi piel. «Dejaste que Mariona y yo creyéramos que habías muerto. Nos privaste de la información que necesitábamos para defendernos y, ahora, estás aquí esperando que te perdonemos, como si todos esos años de silencio no fueran más que otra estrategia que, casualmente, nos costó todo». Ysenda Serrat dio un paso hacia la tenue luz que se filtraba por los vitrales rotos. Parecía mayor que en las fotografías, más delgada; conservaba esa misma expresión obstinada en los labios que yo veo cada vez que me miro al espejo. «Sí», respondió, y en esa única palabra no había
Última actualización : 2026-10-23 Leer más