A Adrian se le doblaron las piernas por completo y se desplomó sobre el suelo.No hizo el menor intento por levantarse. Se quedó ahí sentado, apoyando la espalda contra el escritorio como si el piso fuera lo único real que quedaba en esa habitación.Le temblaban las manos mientras se abrazaba las rodillas despacio.—M–mamá, desde cuándo... —la voz se le quebró—. Es decir, ¿alguna vez estuviste lisiada de verdad?Lágrimas ardientes inundaron los ojos de Catherine, y esta vez no estaba actuando.Corrió hacia él, dejándose caer al suelo para tomarle la mano con desesperación:—Adrian, te juro que puedo explicártelo. Es solo que recientemente yo...—¡Por favor! —la interrumpió Arabella—. ¿Vas a seguir mintiéndole a la cara?Catherine tragó saliva y no se atrevió a terminar la frase.—Créeme, Adrian. Jamás quise matarlo. Solo quería darle un susto. Lo siento, de verdad lo siento mucho.Darle un susto.Adrian le dio vueltas a esas palabras en su mente, pero no encontró consuelo del otro lad
Última actualización : 2026-08-29 Leer más