La manzana de Adán de Ivan se movió al tragar saliva, mirándola fijamente.Los ojos de Arabella estaban muy abiertos. Hermosos. Pero había algo en la forma en que lo miraba y en la forma en que su dedo trazaba su piel que lo puso incómodo.Su corazón se aceleró.«¿Qué está pasando por su mente? ¿Por qué me mira así?».Arabella se movió.A Ivan se le cortó la respiración. La toalla atada a su cintura se había aflojado.Empujado por el pánico, la alejó con suavidad y le cerró la puerta en la cara de un portazo.En ese preciso instante, la toalla se le cayó.—Uff... estuvo cerca —soltó un suspiro de alivio.Al otro lado de la puerta, Arabella había vuelto a sus casillas, pero en lugar de sentirse tímida o avergonzada, estaba sorprendida.Se descubrió tocándose los labios con el dedo: «¿Ni siquiera intentó besarme? ¿Es tan caballero o...?».Sacudió la cabeza.«Concéntrate, Arabella, es un paciente», se dijo en silencio.Volvió a tocar a la puerta y habló con voz suave:—Ivan, ¿estás bien?
Última actualización : 2026-08-01 Leer más