Las semanas pasaron. El tiempo, que a veces parece detenerse, comenzó a fluir nuevamente. Maritza, la madre de Joaquín, seguía recuperándose lentamente en el hospital, pero esa noche no era sobre ella. Era sobre otra persona. La madre de Mara, Doña Elena Rivas, celebraba su cumpleaños, y la familia había organizado una fiesta íntima en la mansión de los Rivas para celebrarlo.Mara se vistió con esmero para la ocasión. Eligió un vestido azul profundo, que combinaba con sus ojos, y se arregló el cabello con ondas suaves que caían sobre sus hombros. Los aretes de perlas que Joaquín le había regalado colgaban de sus orejas, y una pulsera de plata adornaba su muñeca. Joaquín la miró largamente al verla, sintiendo que el amor que sentía por ella crecía con cada día que pasaba. La luz de la tarde se reflejaba en su rostro, y por un momento, el mundo se detuvo a su alrededor.—Estás hermosa —dijo, con una sonrisa que iluminó su rostro.—Tú también —respondió ella, con una sonrisa cómplice.Lle
Última atualização : 2026-07-27 Ler mais