Ciento setenta años después de aquella noche que lo cambió todo.El Valle de la Manzana se había convertido en un mundo dentro del mundo. Bosques dorados cubrían montañas enteras. Comunidades enteras vivían bajo la sombra de los árboles ancestrales, y cada fruto que caía era recogido con reverencia. El Santuario ya no era solo un lugar de memoria, sino el corazón de un nuevo orden donde la libertad no era un derecho, sino una práctica diaria.Lira XV, de veinticuatro años, caminaba descalza por el sendero central del bosque más antiguo. Su cabello negro caía en ondas salvajes hasta la cintura, y sus ojos tenían ese brillo característico: dorado cuando estaba calmada, plateado cuando ardía. Era la decimoquinta generación que llevaba el nombre, y sentía el peso de todos los que vinieron antes.A su lado caminaba su hermano menor, Kael IV, de veintidós años. Alto, de mirada calculadora y sonrisa peligrosa, era la imagen viva de su tatarabuelo.—Hoy es el día —dijo Lira XV—. Ciento setent
Última actualización : 2026-05-28 Leer más