Narrado por IanHabían pasado dos días desde que el mundo se detuvo en aquel quirófano. Zoe ya estaba lo suficientemente estable como para dejar la UCI, pero su primera exigencia no fue ir a una cama cómoda, sino ver a nuestra hija. Conseguí una silla de ruedas y, con una delicadeza que ni yo sabía que poseía, la ayudé a sentarse, sosteniendo su suero mientras cruzábamos los pasillos hacia Neonatología.El área de incubadoras estaba en penumbra, bañada por una luz azulada y el arrullo constante de los monitores. Nos detuvimos frente a la unidad 04. Allí estaba ella.Zoe soltó un sollozo ahogado al verla. La bebé era diminuta, con cables que parecían demasiado grandes para su cuerpo, pero respiraba con un ritmo triunfal.—Es... es tan pequeña, Ian —susurró Zoe, pegando su mano al cristal de la incubadora.—Pero es fuerte. Los médicos dicen que su recuperación es de libro —le dije, apoyando mis manos en sus hombros—. Necesita un nombre, Zoe. No podemos seguir llamándola "Baby Blackwood"
Última actualización : 2026-05-27 Leer más