Adrián bajó el último escalón y arqueó una ceja con evidente extrañeza al notar la presencia de un invitado inesperado en la sala. Sentado en uno de los sofás de cuero, con un vaso de licor en la mano, se encontraba el padre de Irma.—Buenas noches, señor Ernesto —saludó Adrián, manteniendo la postura erguida pero sin ocultar la frialdad en su mirada—. La verdad, no esperaba recibir visitas a esta hora.Ernesto dejó escapar una risa seca y condescendiente, poniéndose de pie para estrecharle la mano al joven empresario.—¿Te sorprende verme aquí, Adrián?—Sí, la verdad es que sí —admitió Adrián mientras se reajustaba los puños de la chaqueta del traje—. No me gustan las sorpresas, y menos cuando no están programadas en mi agenda.Ernesto lo miró fijamente, con una chispa de autoridad paternal que a Adrián le resultó profundamente molesta.—Bueno, muchacho, no pensé que mi presencia te molestara de esa manera. Pero ya somos prácticamente familia, así que vas a tener que acostumbrarte a
Última atualização : 2026-08-21 Ler mais