El aire del almacén abandonado olía a humedad, gasolina y moho. Coni yacía sobre el suelo de concreto, respirando con dificultad mientras la sangre brotaba de su labio partido.Mordecai, ebrio de poder y resentimiento, la tomó brutalmente del cabello y la obligó a ponerse de pie, pegando el cuerpo de ella contra el suyo con violencia.—Mírate... —siseó Mordecai contra su oído, aferrándola con rabia mientras le daba un beso tosco, forzado y despiadado en la boca—. Todo el rechazo que me diste, cada desprecio, te lo voy a cobrar hoy, maldita. Vamos a ver si ese Luka te ama tanto cuando te vea destrozada.—¡¡Sueltamé, perro miserable!! —gritó Coni con las pocas fuerzas que le quedaban.En respuesta, Mordecai le asestó un golpe brutal en el rostro que la hizo tambalear. Sin piedad, la agarró del vestido y se lo rasgó con rabia. El pánico absoluto invadió a Coni; en un impulso de adrenalina pura, usó los codos para golpearlo en las costillas, se zafó de su agarre y echó a correr a ciegas p
Última atualização : 2026-08-13 Ler mais