Lorenzo BianchiAntonella oscila visiblemente entre la furia ciega de ser acorralada y la urgencia disimulada de contener sus propios impulsos.Percibo la contrariedad amargar y carcomer su ser; Antonella se mueve por una sed enfermiza de control, y estar sin él la deja a punto de perder el juicio.Sin embargo, jamás aprendió que soy un hombre nacido para dominar, y nunca para ser dominado.—Tú... —traga saliva, con los nudillos blancos de tanto apretar su bolso de diseñador contra el cuerpo.—¡¿Acaso te estás atreviendo a dudar de mi embarazo, Lorenzo?! —cuestiona, forzando la voz a temblar en un intento de moldear la imagen de una mujer injustificada.—¡Esto es un absurdo y... algo inaceptable! —exclama, llevándose las manos al pecho y escenificando un llanto frágil que no produce ni una sola lágrima.A pesar de la actuación dramática, la tensión que le enrigidece los hombros deja al descubierto el pánico de ver su farsa bajo sospecha.—Claro que no, Antonella —declaro con frialdad
Última actualización : 2026-08-14 Leer más