Silencio. Ya no se escuchaba nada más que el golpeteo de la lluvia sobre los cristales de la ventana y el lento tic-tac del reloj de pared. Livia permanecía sentada, apoyada contra un costado del sofá del estudio. A su lado, Starla dormía profundamente, todavía abrazada a su conejito de peluche. La pequeña estaba agotada después de una noche llena de confusión y, de vez en cuando, soltaba un largo suspiro mientras dormía, como si el llanto de su madre hubiera encontrado el camino hasta sus sueños. Livia acarició con ternura el cabello de su hija, con la mirada inundada de culpa. Le habían arrebatado demasiadas cosas a esa niña. Durante tantos años, Starla había crecido sin el calor de un padre en casa... cuando, en realidad, su padre nunca se había marchado de verdad. Con cuidado, Livia extendió una fina manta sobre el pequeño cuerpo de su hija. Después de asegurarse de que dormía cómodamente, volvió la vista hacia la carpeta negra que seguía abierta sobre el suelo. Aquella ca
Última atualização : 2026-08-14 Ler mais