Cuando el círculo quedó sellado, ninguna victoria se sintió limpia, porque Sebastián no estaba muerto, Elena no estaba libre, la dragona no había sido destruida, y aun así, por primera vez desde que habíamos llegado a aquella fortaleza polar, mis hijos respiraban sin que el ritual intentara tirar de ellos.Cassiel permaneció a mi lado, con Cassian dormido contra su pecho y una mano apoyada en mi espalda, sin empujarme, sin obligarme a moverme, solo recordándome que estaba allí si yo necesitaba sostenerme en alguien. Esa diferencia, pequeña para cualquiera que no conociera al hombre que había sido antes, me dolió casi tanto como me alivió.El cuerpo de Sebastián seguía dentro del círculo, pero ya no parecía pertenecer al mundo. Su rostro estaba tenso, como si incluso en el hipersueño continuara luchando por sostener algo al otro lado de su conciencia, y aunque una parte de mí quiso odiarlo con la misma facilidad con la que él me había condenado, otra comprendió que aquella prisión no e
Última actualización : 2026-08-31 Leer más