La mano que la sujetó fue de hierro, brusca y despiadada, cerrándose alrededor de su brazo con una fuerza que le hizo doler hasta el hueso, arrastrándola sin la menor consideración hacia la puerta trasera del vehículo. Cassy luchó por instinto, retorciéndose, intentando zafarse, pero fue empujada con violencia hacia el interior del coche, cayendo sobre el asiento con un golpe seco que le arrancó un gemido ahogado. Antes de que pudiera gritar o pedir ayuda, una bolsa de tela áspera y sucia fue arrojada sobre su cabeza, cubriéndola por completo, sumiéndola en una oscuridad absoluta y sofocante. El olor a polvo, sudor y algo mucho más oscuro y antiguo la invadió de inmediato, haciéndole revolver el estómago. —¡No! ¡Por favor, suéltenme! —gritó ella, pero la voz se le quebró, ahogada por el pánico y por la tela que le rozaba los labios—. ¿Qué quieren? ¡Déjenme ir! Nadie respondió. Sintió el coche ponerse en marcha con un arranque brusco que la lanzó contra la puerta, y en la oscuridad,
Última actualización : 2026-08-19 Leer más