El metal crujió con un sonido seco y agudo que resonó en el silencio de la habitación, y de pronto, la manija cedió entre sus manos, quedando suelta e inútil. La puerta se abrió apenas, dejando escapar un rayo de luz tenue del pasillo. Cassy se quedó inmóvil un instante, con el corazón latiéndole desbocado, sin poder creerlo. Lo había logrado. Tras horas de empujar, golpear y forcejear, la cerradura había vencido... o quizás, la puerta nunca había sido tan fuerte como la desesperación que la empujaba. Una oleada de esperanza, cálida y temblorosa, la recorrió entera: libertad estaba a unos pasos. No podía detenerse. No podía dudar. Sus ojos recorrieron la habitación con rapidez, y su mirada se posó sobre una silla donde descansaba un grueso suéter de lana oscuro, de cuello alto, que pertenecía a Draven. Sin dudarlo, lo tomó. Era enorme en ella, le llegaba hasta media pierna, las mangas le cubrían las manos por completo, pero la cubría por entero, ocultando su desnudez, sus moretones,
Last Updated : 2026-09-13 Read more