Lola sollozaba, desbordada por aquella doble invasión; el dolor en su trasero se mezclaba con el placer punzante que le recorría el clítoris. Su cuerpo, condicionado a responder, empezó a elevarse hacia el límite a pesar de la agonía.—Ahora —gruñó William.Y Lola se rompió en mil pedazos, un orgasmo violento sacudiéndole el cuerpo mientras el juguete frío la penetraba por detrás.William no le dio ni un instante para recuperarse. Retiró el dildo y lo sustituyó al instante por su propia polla, entrando otra vez en su culo, todavía apretado y contrayéndose tras el clímax.—Otra vez —ordenó, empezando a embestir con fuerza aquel conducto dolorido—. No paras hasta que yo diga que paras.El mundo de Lola se deshizo en un ciclo interminable de dolor y placer; su transformación en un objeto de resistencia apenas estaba comenzando.Más abajo, por el corredor de piedra, en una habitación austera revestida de azulejos blancos que realmente era una mazmorra privada, Frederick trabajaba con Will
Last Updated : 2026-06-17 Read more