La cabina del avión privado era como un elegante salón de lujo, cada detalle reflejaba el exquisito gusto de su dueño.En cuanto Sofía se sentó, su celular sonó: era Leonardo. Ella rechazó la llamada de inmediato.A su lado, Daniel escribía un mensaje por WhatsApp a Emilia.Escribió: "¿Señorita Reyes?"Emilia respondió al instante: "Maestro, ¿es un problema mío? Puedo ajustarlo de inmediato."—Señor Guerrero, ¿has viajado antes en este avión privado? —preguntó Sofía.Daniel dejó el celular boca abajo y la miró: —No, es la primera vez.Sofía se sintió un poco nerviosa: —Es mi primera vez en un avión privado. ¿Hay alguna norma que deba seguir?—Relájate, siéntete como en tu casa.—¿Qué?Sofía se sorprendió un poco. Le pareció que él se comportaba con demasiada naturalidad, como si fuera el dueño del lugar.Poco después del despegue, empezó a sentirse mareada por el vuelo. Daniel llamó a la jefa de cabina y le pidió una pastilla para el mareo. Después de tomarla, el sueño la invadió rápid
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