Amelia despertó a la mañana siguiente sin ningún collar que proteger. Por primera vez en años, no había nada que necesitara explicar: ninguna historia que repetir, ninguna mentira que mantener, y ninguna versión de sí misma que tuviera que defender. Se sentó en el borde de su cama durante varios minutos, mirando fijamente el espacio vacío donde solía descansar el collar. Era extraño; alguna vez había creído que perderlo significaría perderlo todo, pero en cambio, solo se sentía cansada, no devastada, no enojada, solo profundamente cansada. Se levantó a abrir las cortinas, dejando que la luz de la mañana llenara la habitación. Su habitación se veía exactamente igual que ayer, pero Amelia no. Caminando hacia la cocina, se preparó café sin revisar su teléfono, sin preguntarse si Lucien había hablado de ella, y sin preguntarse qué pensaba Chloe de ella. Por una vez, dejó que la mañana simplemente fuera una mañana.Más tarde ese día, se sentó en su sofá con el teléfono en la mano, mirando
Dernière mise à jour : 2026-09-05 Read More