La pesada puerta de madera forrada en cuero se abrió con un crujido sordo, cortando de tajo el denso silencio que se había instalado en el reservado. Elena levantó la vista de inmediato, sintiendo que el pulso se le aceleraba. Dimitrios Korpis cruzó el umbral con pasos lentos y medidos, pero la atmósfera a su alrededor había mutado por completo. Ya no era el hombre que, apenas veinte minutos antes, la había devorado con la mirada y arrinconado con promesas obscenas. Ahora, el magnate griego emanaba un aura de invierno absoluto.Sus ojos transparentes barrieron la habitación y se clavaron como dagas de hielo en la cercanía que compartían Elena y Javi en el sofá. Para el cerebro de Dimitrios, nublado por la paranoia territorial y el veneno de sus propios celos, la distancia entre el barman y su curadora era criminalmente corta. Vio la postura protectora de Javi, notó el ligero rubor que aún teñía las mejillas de Elena, y llegó a la peor de las conclusiones. En su mente, la fracción de t
Última atualização : 2026-09-01 Ler mais