Cuando despertó, estaba aturdida y confusa. Lo primero que vio fue a Carlos.Quiso moverse, pero tenía las extremidades débiles y sin fuerza, incapaz de hacer el más mínimo movimiento.Tenía la cabeza muy pesada. Solo podía mantener los párpados abiertos con esfuerzo y mirar fijamente a Carlos.Ni siquiera podía poner una expresión de ira.Todo su cuerpo estaba blando, como sin fuerzas, y tampoco podía hablar.Carlos, en cambio, sostenía el celular y estaba haciendo una videollamada a Leo.Catalina no podía ver bien.Solo escuchó a Carlos reír con despreocupación:—Leo, tu esposa está en mi cama.—No te preocupes, no tengo prisa por tirármela.—Carlos, ¿estás loco? —la voz del hombre era grave, pero aún conservaba la calma.—Suéltala.—Todavía no he hecho nada, solo la dejé sin poder moverse.—Sabes que nunca me ha gustado forzar a las mujeres.—¿Qué quieres?Carlos soltó una risa burlona:—Lo único que quiero es a Laura.—La última vez que me la llevé, llamaste a mi casa para recupe
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