Catalina ensayó varias veces. Pronto serían las seis.Justo entonces, Mateo le envió un mensaje:"Ya llegué."Se levantó, fue al vestidor.Luego se cambió y tomó el ascensor hasta la planta baja.Varias chicas de la compañía estaban escondidas detrás de una columna, mirando con timidez hacia la entrada.Allí, de pie, había un hombre alto y esbelto.Esperaba en silencio junto a la puerta. El traje ceñido marcaba sus hombros anchos y su cintura estrecha, y más abajo, fueron sus largas piernas.Tenía la cabeza inclinada, con una postura relajada pero no descuidada, más bien llena de distinción.Las chicas de la compañía solían ser orgullosas y desdeñaban a los hombres comunes, pero en ese momento estaban animadísimas.—Qué guapo, ¿a quién espera? —Si nadie lo reclama, voy yo a saludarlo.—Yo también quiero ir, pero se parece un poco al esposo de Catalina.—Imposible. —Si tuviera un esposo tan guapo, no habría publicado solo una foto de espaldas. —Seguro que es una foto de internet.C
Read more