Cuando Bruno vio que Elisa terminó de beber, tomó la botella de sus manos.—Pesa mucho. Déjala en mi mochila.Gabriela sintió que estaba de más viendo aquella escena y no pudo evitar decir:—Bruno, mi botella de agua también pesa. ¿Puedo ponerla en tu mochila?Bruno respondió con indiferencia:—El mes pasado, varios indicadores de tus exámenes médicos salieron mal. El doctor dijo que te falta hacer ejercicio. Cárgala tú.Gabriela se quedó sin palabras.Raquel, que estaba a cierta distancia, vio lo atento que Bruno era con Elisa y, furiosa, arrojó su propia mochila al suelo.Quiso alcanzarlos, pero los guardaespaldas de Bruno no le quitaban los ojos de encima y no podía acercarse.Raquel apretó los dientes, pero aun así se negó a darse por vencida.La neblina cubría el sendero de la montaña. Después de dos horas de caminata, Elisa, Bruno y Gabriela finalmente llegaron a la cima.Gabriela sacó su cámara para tomar algunas fotos del paisaje.En ese momento, el celular de Bruno vibró.Era
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