EnzoLa casa de Antonio e Ilaria siempre se siente como un cálido día de verano, a pesar de que el otoño ya ha llegado. Supongo que es lo que llaman "calor de hogar", algo completamente desconocido para mí porque, aunque amé a Stella como a nadie y nuestra casa era nuestro nido, nuestro lugar sagrado, nunca se sintió de esta manera, y no sé por qué.—¡Tío! —grita Luciano, corriendo hacia mí, y lo levanto en mis brazos.—Hola, campeón —lo saludo, besándole las mejillas y haciéndole cosquillas, mientras él se retuerce en mis brazos, riendo a carcajadas.Su papá se acerca por detrás, y la sonrisa estúpida que lleva en el rostro hace que me den ganas de patearlo. Lleva semanas así.—¿Puedes borrar esa sonrisa de idiota de tu cara? —le espeto.—¡Oye, nada de groserías frente a mi hijo! A menos que quieras que Ilaria te patee el trasero.—Mi mami te va a patear el trasero —repite Luciano inocentemente mientras se ríe.Le cubro la boca con la mano y miro a mi alrededor, asegurándome de que I
Terakhir Diperbarui : 2026-07-08 Baca selengkapnya