Rachael se quedó en la cama exactamente donde él la había dejado, el dolor incompleto todavía latía entre sus piernas. Cuando Roman se giró hacia la puerta, ella se movió rápido. Se tumbó contra las almohadas, levantó ambas piernas alto y abiertas, las rodillas flexionadas, la carne suave del interior de sus muslos completamente expuesta. Sus pantalones cortos seguían puestos, pero apartados a un lado; su coño desnudo brillaba, los labios hinchados y entreabiertos por todo lo que ya había pasado.—Si te vas —dijo, la voz clara y afilada—, gritaré. Llamaré a mi padre y le diré que intentaste aprovecharte de mí. Él ya te odia por ser rico, por ser popular, por tener todo lo que él siempre quiso. Me creerá. Te destruirá.Roman se detuvo. Se giró por completo para mirarla. La intensidad callada de sus ojos no vaciló, pero algo más tenso se instaló en su mandíbula.—Rachael —dijo, manteniendo la voz baja y controlada—, eres joven. Necesitas tiempo para explorar otras cosas por ti misma
Last Updated : 2026-11-07 Read more