El silencio de la montaña parecía haberse vuelto más profundo después de que Maia escuchara aquella voz. Permanecía frente a la antigua puerta de piedra, con una mano apoyada contra su pecho y los ojos fijos en los símbolos que habían brillado unos segundos antes. No sabía cómo explicarlo, pero aquella voz había despertado algo dentro de ella, un recuerdo que no conseguía alcanzar y que, al mismo tiempo, le provocaba una tristeza que no podía comprender. —Maia, tenemos que regresar —dijo Aiden, acercándose con cautela —No sabemos qué hay detrás de esa puerta ni qué podría ocurrirte si intentas abrirla. Ella negó lentamente con la cabeza, sin apartar la mirada de la piedra. —La escuché Aiden. Era ella, estoy segura. No sé cómo puedo recordarla si apenas tengo recuerdos de mi infancia, pero era la voz de mi madre. Silas observó los símbolos grabados en la entrada y después miró a su hermano. Había algo extraño en aquel lugar, una sensación que no podía atribuir únicamente a la magia
Última actualización : 2026-10-12 Leer más